PHILBY

En los años 1930, el Reino Unido atravesaba una crisis política, económica y social profunda, que se traducía, entre otros factores, en la rebelión de jóvenes intelectuales contra todos los aspectos del orden establecido, y un verdadero clima de traición. Cuando los Servicios Secretos tuvieron que renovar y aumentar sus efectivos, frente a la amenaza alemana, reclutaron según la tradición jóvenes universitarios, y se vieron fatalmente penetrados por agentes enemigos como los honorables colegiales: Philby, MacLean, Burgess, etc..

Uno de los más conocidos fue Harold Adrian Russell Philby, conocido como “Kim”, en referencia a Kimbal O’Hara, el personaje de la novela de Rudyard Kipling.

El 3 de febrero de 1937, Philby viajó a Sevilla, vía Lisboa. Allí comenzó a trabajar como periodista independiente (freelance) y como agente soviético, con la misión de informar sobre los arreglos y disposiciones de seguridad del cuartel general de Franco.

Cuando asistía a una corrida en la plaza de toros de Córdoba, Philby fue arrestado como extranjero sospechoso, y obligado a regresar a Sevilla. Afortunadamente, había podido  librarse de su libreta de códigos antes de que la policía o los servicios de inteligencia españoles la descubrieran. Después solicitó una nueva libreta, que le fue proporcionada por Guy Burgess durante una reunión que ambos mantuvieron en Gibraltar. Philby pasó su informe sobre el cuartel general de Franco a Burgess, quien a su vez lo envió a Londres, adonde Philby regresó al poco tiempo para encontrarse con los agentes Deutsch y Maly.

A Philby se le asignó la misión de asesinar a Franco, pero Maly informó negativamente a Moscú, aludiendo a su falta de arrojo y de coraje.

Así que no tuvo más remedio que seguir con su carrera bajo la fachada de  corresponsal de The Times en el bando nacional, con un sueldo de 50 libras esterlinas al mes.

Una de sus actividades consistía en escribir falsas cartas de amor, entremezcladas con palabras codificadas, a una ficticia chica parisina, con la dirección de  78 de la rue Grenelle. Cuando años más tarde Philby supo que estaba enviando sus cartas a la sede de la embajada soviética en París, montó en cólera por el riesgo de ser descubierto que había estado corriendo durante todo ese tiempo.

En diciembre de 1937, en las cercanías de Teruel, una bomba estalló frente al automóvil en el que viajaba junto a los corresponsales Edward J. (Eddie) Neil (de Associated Press), Bradish Johnson (de la revista Newsweek,  y  Ernest Sheepshanks (de la agencia Reuters). Todos murieron salvo Philby que solo se hizo una herida en la cabeza.

Sus informes aparentaron ser tan favorables a la causa nacional, que el 2 marzo de 1938  recibió de manos del propio Franco la “Cruz Roja al Mérito Militar”.

Philby murió en Moscú a los 76 años, y sus cenizas reposan en el cementerio moscovita Kuntsevo, reservado a héroes de la Unión Soviética, cerca de las de Ramón Mercader, asesino de Trotsky.

Su autobiografía, My silent war (Mi guerra silenciosa), fue publicada en Occidente en 1968.

Philby fue amigo del novelista Graham Greene, cuya  novela El factor humano, se basa en algunos aspectos de su biografía.

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