SIN NOTICIAS DE ACUARIO

En el Otoño de 1973, después de haber cursado los dos años  de comunes en la Facultad de Letras de Sevilla, decidí  marcharme a Madrid a estudiar periodismo, carrera que ni siquiera empecé por razones que no vienen al caso.

Todavía recuerdo el tren en el que solía viajar, que salía por la noche de la estación de Plaza de Armas, y llegaba a Madrid con las primeras luces del amanecer, después de haber atravesado el típico paisaje desolado de la entrada de todas las ciudades, con bloques de piso desperdigados, plantados en medio de no se sabe qué,  y construcciones industriales.

Era la primera vez que salía de casa.

Estando allí, un día me llamó mi madre muy alarmada porque una de mis hermanas, la que me seguía inmediatamente, había desaparecido de casa y  hacía varios días que no sabía nada de ella. Su desaparición había sido denunciada y la policía de medio país andaba  buscándola.

Al cabo más o menos de una semana, por fin se tuvo noticias de ella. Junto con otros jóvenes, todos con pasaporte falsificado, se había escapado a Houston, a una concentración de seguidores del  Guru Maharaj Ji, el líder espiritual de una especie de secta oriental (los iniciados se llamaban premies), que prometía el conocimiento.

Por aquellos días, estos hechos constituyeron noticia en la prensa nacional, y por lo que a mi familia respecta, la espera fue angustiosa y recuerdo que mi madre se pasaba el día llorando y enseñando fotos de su niña a todo el que llegaba.

Después, a su vuelta, mi hermana siguió perteneciendo a esa secta durante un tiempo,  y adoptó hábitos de vida extraños para nosotros: se volvió vegetariana, practicaba la meditación en la posición de flor de loto,  envuelta con una manta, y su vocabulario también era raro, con términos como ashram  y mahatma, hasta que se cansó.

Hoy día, casi cuatro décadas después, su escapada ha quedado reducida a una anécdota más entre las mil que constituían el día a día de una familia numerosa como la nuestra.

Hace varios años, coincidí con Reyes García Doncel en un curso de la UNIA.

—Estoy escribiendo una novela  —me dijo—. Es la historia de una adolescente en la época de la transición, su aventura personal, paralela al proceso de cambio político que el país vivía por aquellos años. Salida de una familia franquista y de un colegio católico, en su proceso de búsqueda se hará del Guru Maharaj Ji y se marchará con un grupo de adeptos a reunirse con él en Dinamarca; y después pasará por otro tipo de experiencias, el mundo de la facultad, las manifestaciones, hasta que al final descubre el amor.

Me confesó que, quizá por ser su primera novela, la historia tenía mucho de autográfica, y así descubrí que ella, como mi hermana, en su juventud, también había pertenecido al Guru.

—¡Qué curiosa casualidad! —Me dije—, ¡la de vueltas que da la vida!

La novela de Reyes se llamaba “Sin noticias de Acuario”, y  después de acabarla, la editorial Paréntesis se interesó  por ella, y la ha publicado hace unos meses.

Por supuesto que, gracias a su prosa ágil y amena, me la leí enseguida, lo cual me dio oportunidad de contemplar aquellos años desde un punto de vista diferente, y, aunque sea a toro pasado, de comprender mejor a mi hermana.

Por lo demás, el tiempo ha ido limando diferencias y acercándonos a todos: ellas dos se desengañaron pronto de ese mundo de felicidad que les prometía el Guru, y los que entonces vivíamos la política con ilusión hoy lo hacemos con hastío.

Mi hermana acabó siendo profesora de instituto, aunque hace tiempo que lo dejó y ahora reparte su tiempo entre la cerámica y el campo. Reyes es madre, profesora de instituto, y además escribe; y yo también me dedico a la enseñanza, soy madre, y además escribo.

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8 comentarios el “SIN NOTICIAS DE ACUARIO

  1. Reyes dice:

    Me ha alegrado ver esta entrada que le has dedicado a la novela, Carmen, porque resumes uno de los objetivos que tuve al escribir la novela: mostrar la memoria de todos nosotros, una generación, año más o año menos.
    Pero, por supuesto, de lo que mas me alegro es de que haya servido para comprenderte un poco mejor a tí y a tu hermana. Con eso ya casi me doy por satisfecha. Lo de tu hermana fue más fuerte: no se molestó en fabricarse una trola…. Y sí, efectivamente, Acuario se disolvió como tantas otras preciosas utopías de entonces y me temo que de cualquier época.

    • magdalena rodríguez dice:

      Hola Reyes, estoy deseando leer tu novela, de la que me ha hablado mi hermana.
      Un saludo.

      • Reyes dice:

        Pues estupendo! Creo que te sentirás bastante identificada, pasamos por experiencias similares y en los mismos años; aunque cada una lo viviría a su manera, según su personalidad, claro. Me interesa mucho saber tu opinión

  2. drigutcar dice:

    A lo mejor lo único que ocurre es que hemos madurado. Sin más.

    • Reyes dice:

      Creo que madurar no es sin más; y no es solo cuestión de tener más años.

      • magdalena rodríguez dice:

        Mari Carmen, por fin he leido este artículo sobre como vivistes tu ese episodio mío de escaparme a Houston con pasaporte falso.
        Me gustaría leer la novela de Reyes, dime donde la puedo comprar.
        Hoy no estoy muy en forma para narrar ese episodio que fue una verdadera aventura.
        Quizás otro día. Porque tiene varios capítulos, te lo aseguro. Sobre mi experiencia y la de todos los que íbamos. Anecdotas curiosas, graciosas…
        Me gusta tu artículo y conocer tu versión.
        En el fondo desconocemos mucho la una de la otra.
        Hasta pronto.

  3. There is a pleasure in the pathless woods;There is society, where none intrudes,I love not man the less, but Nature more.. Lord Byron

  4. […] Venganza de una mano mortal (blog) […]

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