CAMBIO DE GOBIERNO

Cambio de gobierno.

Como casi siempre, las encuestas se han llevado el gato al agua, y ha ganado, por mayoría absoluta, el PP; pero, a pesar de eso, según leo y escucho por la radio, la presión de los mercados no ceja, y nos exigen que hagamos más recortes, que tengamos una política económica más austera para equilibrar nuestro déficit, para que no tengamos que ser rescatados como Grecia, lo cual dibujaría el peor de los escenarios posibles.

Me pregunto qué habría sucedido si el resultado de los comicios electorales hubiese sido el contrario, si nos hubiésemos levantado con un sorpresivo triunfo del PSOE. ¿Hubiesen cesado las presiones inclementes de los mercados? ¿Hubiesen ido a más?, o ¿hubiesen seguido siendo las mismas? Mucho me temo que a los mercados, ese ente que nos quieren hacer creer que es abstracto pero que tiene nombre y apellidos, les da igual las siglas del que gobierna, con tal de que se les obedezca. Y hay que obedecerles, porque de lo contrario nos quedaríamos fuera, condenados al tercermundismo. Y ahora que nos habíamos acostumbrado a lo bueno, ¿quién quiere eso?

De manera que mi conclusión es que donde hay patrón no manda marinero, y que gobierne quien gobierne, si desde Europa se le ordena más recortes en educación o en sanidad, más presión impositiva sobre las clases medias, congelación de las pensiones y bajada de sueldo de los funcionarios, no va a tener más remedio que decir sí buana, y a mí tanto me da que los ejecutores de tanto desaguisado sean los unos o sean los otros. Si me tienen que cortar un pie, qué quieren que les diga, prefiero que lo haga un buen cirujano, pero en el fondo lo que más me jode es justamente eso, que me lo tengan que cortar.

Supongo que en estos días la sede de presidencia, los despachos ministeriales, subsecretarías y demás dependencias oficiales, estarán que arden. Unos que llegan y otros que se van. Unos que empaquetan sus pertenencias y otros que aterrizan con las suyas y con los suyos. Unos que están tristes y otros alegres. Unos a punto de quedarse sin teléfonos móviles y coches oficiales a cargo del contribuyente, y otros deseosos de empezar a exhibir impúdicos su flamante cargo. Talmente como en la España de Galdós.

Pero ni a mí, ni a mis hijos, ni a mis amigos, ni a la mayoría de la gente que conozco, el cambio de gobierno nos va a sacar el susto que a estas alturas tenemos metido en el cuerpo. Aunque pensándolo bien, a mi amigo K., que es homosexual y que se quiere casar en diciembre, a ese sí que le aconsejo que se dé prisa en hacerlo, porque es más que probable que haya también recortes en las bodas gay.

Por lo demás, la degradación de todo lo público continuará implacable, y el trabajo será un bien escaso cada vez más difícil de conseguir.

Y mientras tanto, la cultura oficial seguirá siendo la misma, mucho oropel y poco contenido. Publicarán los de siempre, serán premiados los de siempre, recibirán subvenciones los de siempre, estrenarán obras de teatro los de siempre, y expondrán los de siempre en grandes espacios de hormigón construidos ex profeso para que se luzcan los de siempre. Ya lo dijo D. Antonio Machado:

—¡Oh, tranquilícese usté!

Pasados los carnavales,

vendrán los conservadores,

buenos administradores

de su casa.

Todo llega y todo pasa.

Nada eterno:

ni gobierno

que perdure,

ni mal que cien años dure.

—Tras estos tiempos vendrán

otros tiempos y otros y otros,

y lo mismo que nosotros

otros se jorobarán.

Anuncios

2 comentarios el “CAMBIO DE GOBIERNO

  1. Marta dice:

    Lo gracioso es que salió elegido el PP y ya nadie habla de crisis, solo la gente en la calle, pero los medios, la televisión, la radio e internet ha dejado de hacer sus comunicados de la crisis…

  2. drigutcar dice:

    Los mercados, Merkozy, el Fondo Monetario Internacional, las Agencias de Calificación, El Banco Central, proyectando siniestras sombras chinescas sobre nosotros; ¿qué hay de verdad en esta crisis, aparte de la brutal realidad económica que padecemos? Cito de la última novela de Petros Márkaris, “Con el agua al cuello”: “Toda esa gente basa sus apuestas en los informes de las agencias de calificación. Si las agencias no ofrecen una imagen objetiva y provocan en otros pérdidas multimillonarias, acabarán por cerrar, porque ya nadie confiará en sus valoraciones. (…) ¿Se da cuenta ahora de la importancia de una valoración objetiva?; -¿Aunque sea ficiticia?; -Es tan ficticia como el dinero mismo. Porque también el dinero es ficticio. No es depositado en ninguna cuenta, no pasa de ningún banco a otro, es invisible. La objetividad ficticia sirve a los objetivos del dinero ficticio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s