NOCHEBUENA

Superada con éxito, una vez más, la cena de anoche.
Íntima y familiar, idéntica a sí misma y diferente cada año. Los niños ya son jóvenes, y hay ausencias definitivas y caras nuevas.
La casa donde la hemos celebrado es grande, y muchos decidimos quedarnos a dormir allí, porque no era plan de conducir con copas y de que nos pillara un control de alcoholemia.
Lo mejor, como siempre también, el desayuno infinito esta mañana en la cocina, solo mujeres, las hermanas sincerándonos, charlando y pasando revista a nuestras vidas, proyectos e ilusiones, miserias y derrotas, abandonadas y acogidas en nosotras mismas, como devueltas por unas horas al útero materno.
Antes, yo me había despertado con la imagen dentro de un cuadro de rascacielos negros recortados contra la noche: paisaje geométrico y deshumanizado, que, sin embargo, me hacía sentirme bien.
Me quedé observando, intentando averiguar si alguna de las sombras que se adivinaban durmiendo tras las ventanas podía ser la mía, que soñaba en una navidad como la de mis sueños infantiles, con nieve y riachuelos, y portales de Belén y Reyes Magos cargados de regalos.
Y me asomé y vi que era de día.

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2 comentarios el “NOCHEBUENA

  1. rosa maria dice:

    ¡Cuanto hubíera dado por compartir ese desayuno con vosotras! Ya sabes que para mi esos momentos nuestros son mágicos, no los cambio por nada.

  2. drigutcar dice:

    Los rascacielos y todo eso.
    Lo escribí pensando en ti.

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