DÍA 31

Hace años un grupo de amigos decidimos pasar la Nochevieja en Cuba, y tal día como hoy, el 31, volamos desde La Habana a Cayo Coco en un vetusto Yak 42 para bañarnos en playas de ensueño.
Ya de vuelta, a las seis de la tarde, las doce hora española, en la sala de espera del aeropuerto de la isla, la gente, españoles en su mayoría, voceó por su cuenta las campanadas, las uvas sustituidas por manises, y no faltaron los abrazos ni las felicitaciones de rigor.
Nos alojábamos en el Hotel Nacional, y en vez de asistir a su astronómico cotillón para turistas, decidimos mejor coger un taxi y plantarnos en el centro de La Habana Vieja a ver qué encontrábamos, y al final dimos con nuestros huesos en La Casa de la Música, con una Big Band impresionante, y salsa y ritmos cubanos a tutiplén. A medianoche se encendieron todas las luces, hubo confetis en plan americano, con discurso revolucionario y «¡Camaradas!, ¡Viva la Revolución!» incluido.
Aquel viaje ya me queda lejos, y hace tiempo que mi economía no está para tirar cohetes y que las navidades me las paso en casita.
Pero aún así, celebro que se vaya por fin este desastroso año de volcanes, crisis y terremotos, y tengo tanta prisa en despedirlo que pienso empezar a mediodía, como si viviera con el reloj adelantado, como en Cuba.
Por la noche, me tomaré las uvas de rigor, y mañana puede que incluso me deje seducir por el merengue de los valses de Strauss.

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3 comentarios el “DÍA 31

  1. Jose dice:

    Hola Carmen,

    Ya te habrás tomado las uvas una vez y una segunda dentro de poco. Sólo darte las gracias por tu presencia aquí en nuestro espacio “virtual” y desearte todo lo bueno que se puede desear para alguien como tú. Muchas gracias por compartir vivencias y conocimientos y que para el próximo año, no decaiga esta aventura…

    Feliz 2012 tanto a ti como a todos los lectores y lectoras que compartimos pensamientos en forma de comentarios…

    Jose 🙂

  2. Carlos dice:

    Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.

  3. rosa maria dice:

    Doy fe de quel fin de año en Cuba que compartí contigo, las uvas que no fueron uvas pues no teníamos tomadas en la sala de espera de una especie de aeropuesto, a plena luz del día y vestidos con ropa de playa.. ¡madre mía!. A mi que me encanta la tradición de las uvas y nunca me las dejo tomar religiosamente a ritmo de campanadas me parecieron las uvas más surrelistas que imaginarse pueda.
    Nos quedan muchas más aventuras y muchas risas por compartir seguro y como siempre
    Buen 2012 para todos

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