EL CANDIDATO MELANCÓLICO

Hoy le toca el turno a un delicioso librito, «El candidato melancólico», escrito por José Antonio Millán, y publicado por RBA en 2006, en el que, según reza en su portada, se estudia «de dónde vienen las palabras, cómo viajan, por qué cambian, y las historias que llevan dentro».
Por tanto, y contra lo que pudiera parecer, su título no tiene nada que ver con ningún candidato sumido en semejante estado de ánimo, más propio de adolescentes y poetas que de políticos en campaña, sino que alude precisamente a la etimología de las dos palabras que lo forman y que se enfrentan en perfecta antítesis
Porque “melancolía” viene del griego “melas”, negro, y de “kholé”, bilis, como rastro de una época en que se creía que los “humores” ─los “líquidos”─ del organismo, influían sobre los “humores” ─estados de ánimo─ de las personas.
En cambio “candidato” viene del latín “candidus”, que significa “blanco”, y alude al hecho de que en Roma todos los que aspiraban a un cargo público tenían que lucir una toga blanca, símbolo de fidelidad.
Por tanto, etimológicamente, esta expresión significa “hombre vestido de blanco que tenía la bilis negra”.
Las palabras son un tesoro, y esconden en su seno conexiones con antiguas lenguas, rastros invisibles de la historia del mundo. Y no hay más que rascar en ellas para encontrarlos.
La misma etimología de “etimología”, proveniente de dos raíces griegas, “étimos”, verdadero, y “logos”, palabra, nos lleva a su significado, “el sentido verdadero de una palabra”.
En el prólogo, una cita del norteamericano Ralph Waldo Emerson:
«El etimólogo descubre que la palabra más muerta fue una vez una brillante pintura. El lenguaje es poesía fósil. Igual que la caliza del continente proviene de infinitas masas de conchas de animales minúsculos, del mismo modo el lenguaje está compuesto por imágenes o metáforas, que ahora, en su uso secundario, hace mucho que han dejado de recordarnos su origen poético.»
En su blog del mismo título, el autor analiza la actualidad en clave lingüística, y se refiere a las metáforas futboleras de los políticos, o a los nuevos términos a que ha dado lugar el caso Urdangarín: “talonmano” en vez de “balonmano”, o «campeón de “vale-en-mano» para referirse al yerno del rey.
Ambos, artículo y blog, muy recomendables para los forofos de las palabras.

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2 comentarios el “EL CANDIDATO MELANCÓLICO

  1. gatoflauta dice:

    Sólo una pregunta: el “Ralph Waldo” que se cita, ¿es, como supongo, R. W. Emerson? Si lo es, quizá convendría identificarlo por el apellido, que es como le conoce todo el mundo.

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