SI EL CORAZÓN PENSARA

Al hilo del debate sobre la memoria histórica, tan presente en la política y en la sociedad españolas durante la última legislatura, se han escrito varias novelas.
Yo ya leí en su momento la de Rafael Escuredo, «Te estaré esperando», en la que las dos Españas acaban reconciliadas en una historia de amor entre dos personajes cuyas familias se enfrentaron durante la guerra civil.
Y ahora le toca el turno a la de Antonio Rodríguez Almodóvar, amigo y ex compañero de profesión, «Si el corazón pensara», publicada en 2009.
En ella, una anécdota trivial, la redención de una puta, Rosa la Culona, por parte de Currito Domínguez, un joven perteneciente al bando de los vencedores, le permite al autor, utilizando un tono paródico y grotesco, próximo a Berlanga, y también, a ratos, a Galdós, con sus novelas de tesis, retratar una España negra y llena de claroscuros, en la que, haciendo uso de su derecho a la venganza literaria, los rojos son los buenos y los fascistas los malos.
Por la novela desfilan los más diversos personajes, desde Franco hasta el cardenal Segura, pasando por beatas, jovencitas casaderas y policías del más variado pelaje, y ninguno de ellos se libra de la mirada implacable ni de la pluma incisiva del autor.
Un hilarante informe en el que se relatan con minuciosidad las proezas sexuales de Rosa la Culona, y que irá circulando de despacho en despacho, constituye el hilo conductor de la novela, y pone de manifiesto la hipocresía y grisura de una sociedad que disfruta en privado de lo que en público censura.
No es esta, ni lo pretende, una novela de personajes, sino que constituye más bien un amplio fresco histórico centrado sobre todo en la Sevilla de la época franquista en su etapa más dura y siniestra, si bien a veces el exceso de datos y de documentación se percibe como un lastre en el desarrollo de la narración. En ella, la religión, esa religión oficial representada por curas y obispos adictos al régimen, sale muy mal parada; y en cambio, al sexo, descrito de forma jocunda y jocosa, se le da un papel redentor, siendo Rosa la Culona, la puta de buen corazón, su suma sacerdotisa.
De manera que en su transcurso, los papeles se irán invirtiendo, y Currito, queriendo redimir, acabará él mismo siendo redimido con las mismas armas que quiere combatir, y en su camino de redención irá descubriendo que bajo la superficie apacible de sus días se esconde un cieno que amenaza con tragárselo.
No quiero adelantar nada, pero, pese a las apariencias, esta es una novela de final rotundo, en la que siguiendo los cánones más clásicos los buenos son felices y comen perdices, y los malos, o los que se creen malos, y quieren pagar las culpas de otros, reciben su merecido castigo.
Y colorín colorado…

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2 comentarios el “SI EL CORAZÓN PENSARA

  1. gatoflauta dice:

    El título de esta entrada me ha hecho recordar un haiku de José Cereijo, de su libro (de haikus) “La amistad silenciosa de la luna” (Pre-Textos, 2003). Dice así:

    Quizá es ya tarde:
    va aprendiendo a pensar
    el corazón.

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