LAS COSAS DEL QUERER

─Pero, ¿qué te ha pasado? ─Le pregunto a una alumna que viene con un dedo vendado.
─Nada, que me he cortado.
Es la hora del recreo, y nos sentamos en el patio al sol.
─Pero lo mejor es que en el mismo momento que me corté me llamó él (hace tiempo que ejerzo de confidente en sus cuitas de amor), y aunque mi dedo no paraba de sangrar, seguimos charlando al tiempo que se formaba una enorme mancha escarlata en el suelo,
─¿Y no podías haberte curado primero y devolverle la llamada después?
─No, no podía; porque él me estaba diciendo que se acordaba mucho de mí, que por fin había leído el libro que le regalé, y que por qué no nos veíamos esa tarde. Pero no se puede imaginar, profe, la que organizó mi madre cuando entró en el salón y vio la sangre; a punto estuvo de tirarme el móvil por la ventana.
─¡Vaya!, ¿y qué más?
─Pues que nos vimos.
─¿Y cómo te fue?
─Mega, mega bieeen…
La veo eufórica, pero no puedo dejar de pensar en lo del “collige, virgo, rosas”, y en lo que duelen las dichosas espinitas.
Después me ha confesado que cuando al fin colgó, se desmayó.

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Un comentario el “LAS COSAS DEL QUERER

  1. Jose dice:

    Sencillamente, me encanta… 🙂

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