SZIMBORSKA

Hace unos años, escribí un poema, mi particular homenaje a W. Szimborska, del que transcribo sus primeros versos:

«Mi poeta preferida
construye mundos asombrosos
con palabras sencillas,
vive en otro país,
y no tiene ni idea
de mi existencia.»

Y cuando en el pasado mes de octubre decidí crear este blog, enseguida tuve claro que su título sería el último verso de «La alegría de escribir», composición suya en la que celebra la libertad del creador cuando crea:

«Nada sucederá si yo no lo ordeno.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.

¿Existe, pues, un mundo
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si este es mi deseo?

Alegría de escribir.
Poder de eternizar.
Venganza de una mano mortal.»

De cada cien personas, cien morirán, decía en «Contribución a la estadística», y a ella, puede que por pura coherencia, un cáncer de pulmón se la llevó el pasado miércoles 1 de febrero, a los 88 años.

«Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.»

Son los últimos versos de «Una del montón», en los que se define como un ser nacido para el asombro; y en su discurso de recepción del Nobel afirmaba que la poesía nace del perpetuo asombro (palabra que esconde una trampa lógica, puesto que cómo asombrarse de un mundo que nunca es obvio ni predecible), y de un decirse “no sé” ante la realidad, lo que garantiza a los poetas trabajo para siempre.
Y no le pide a Dios, como Rafael Cansino-Asséns, que la proteja de la belleza porque “hay demasiada belleza en el mundo”, sino que convive humildemente con ella, con las colinas, con las hierbas, las flores, las rocas, las nubes, los senderos, la noche, las gaviotas, el cielo, las ramas de los cerezos, el sueño, el silencio, las plantas y sus nombres, las estrellas, en un incesante diálogo lleno de interrogaciones.
Ahora ya no está, ni verá más el mundo ni escribirá más, y yo me temo que no la podré conocer nunca, porque no sé dónde encontrarla, ni tengo idea de la naturaleza de esa no-existencia en la que acaba de ingresar.
Así que el único consuelo que me queda es la suprema libertad de coger cualquiera de sus libros y seguir leyéndola.

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4 comentarios el “SZIMBORSKA

  1. rosa maria dice:

    Precioso homenaje, se sentiría halagada si es que a los que se van les siguiesen interesando las cosas de los vivos. Que es mucho suponer

  2. drigutcar dice:

    Pues sí; yo creo que es mucho suponer.

  3. Concha dice:

    Aplicate esas mismas razones y no dejes de escribir, no dejes nunca de hacerlo,¡me gusta tanto leerte!

  4. Wislawa Szymbrosca escribió una vez un poema “Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero”, dec a uno de sus versos.

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