LA MONTAÑA MÁGICA

Ese sanatorio encantado en la montaña, en Davos, en el que el tiempo se detiene, que contrasta con la vida real, lejos, allá abajo, donde en las últimas páginas del libro se inicia la Gran Guerra, que vino a enterrar definitivamente el mundo que representaban Hans Castorp, Claudia Chauchat, Joachim, Naphta, Settembrini, y el resto de los personajes de la novela, me inspiró hace ya algunos años el siguiente poema.

LA MONTAÑA MÁGICA

La enfermedad
como cálculo
preciso
y justa
medida
de tu cuerpo,
las comidas
de horario
riguroso,
las visitas
y controles
rutinarios
de los médicos,
el tiempo
organizado,
y el ancho
espacio
reducido
al ámbito
preciso
de la habitación
donde el azar
te ha confinado.

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