SI CLARÍN LEVANTARA LA CABEZA

Paula Raíces, la madre de Fermín de Pas, se había criado en la miseria, y desde pequeña aprendió lo que valía el dinero.
«Su espíritu observador notó en la iglesia un filón menos oscuro y triste que el de las cuevas de allá abajo. “El cura no trabajaba y era más rico que su padre y los demás cavadores de las minas. Si ella fuera hombre no pararía hasta hacerse cura”.»
Pero como no era hombre, decidió tirar por otro camino. Empezó a frecuentar la iglesia hasta que logró entrar como ama en casa de un cura que acabó muriéndose de viejo, y cuando se quedó embarazada del nuevo que llegó, decidió que su hijo sería cura.
Casada por conveniencia con Francisco de Pas, enviuda cuando su hijo Fermín tiene quince años, y pone una taberna.
«Detrás de unas tablas, que dejaban pasar las blasfemias y el ruido del dinero, estudiaba en las noches de invierno interminables el “hijo del cura”, como le llamaban cínicamente los obreros, delante de su madre, no en presencia de Fermín, que había probado a muchos que el estudio no le había debilitado los brazos. El espectáculo de la ignorancia, del vicio y del embrutecimiento le repugnaban hasta darle náuseas y se arrojaba con fervor en la sincera piedad, y devoraba los libros y ansiaba lo mismo que para él quería su madre: el seminario, la sotana, que era la toga del hombre libre, la que le podría arrancar de la esclavitud a la que se vería condenado con todos aquellos miserables si no le llevaban sus esfuerzos a otra vida mejor, una digna del vuelo de su ambición y de los instintos que despertaban en su espíritu.»
(…)
«No le quería jesuita. Le quería canónigo, obispo, quién sabe cuántas cosas más.»
Siento debilidad por Fermín de Pas, ese cura inmoral y ambicioso, que Clarín inmortalizó en «La Regenta», y que desde luego hoy no se conformaría con ese sueldecito modesto con el que la Iglesia quiere atraer a futuros sacerdotes y fomentar vocaciones, sino que picaría más alto, aspirando a ser obispo y miembro de la Conferencia Episcopal, como poco.
Y me da por pensar que esta Iglesia tan pragmática que pregona sin pudor la motivación espuria de las vocaciones religiosas, ha ido en sus manifestaciones mucho más lejos de lo que nuestros escritores anticlericales del siglo XIX hubieran podido soñar, viniendo al cabo a darle la razón al pueblo, que siempre ha tenido claro que “vivir como un cura” significa asegurarse una vida cómoda y regalada, y, en el mejor de los casos, no tener que dar un palo al agua.

Anuncios

Un comentario el “SI CLARÍN LEVANTARA LA CABEZA

  1. Jose dice:

    … se moriría otra vez de ver el mundo en el que vivimos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s