LOS ERUDITOS A LA VIOLETA

Decía Cadalso en el encabezamiento de este conocido librito suyo:
«En todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria unos hombres ineptos, que fundan su pretensión en cierto aparato artificioso de literatura. Este exterior de sabios puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia, lo difícil que es entender varias a un tiempo, lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio, satisfacción propia, y deseo de ser tenido por sabio universal.
Ni nuestra era, ni nuestra patria está libre de estos pseudoeruditos, (si se me permite esta voz). A ellos va dirigido este papel irónico, con el fin de que los ignorantes no los confundan con los verdaderos sabios, en desprecio y atraso de las ciencias, atribuyendo a la esencia de una facultad las ridículas ideas, que dan de ella los que pretenden poseerla, cuando apenas han saludado sus principios.»

Pensaba escribir algo sobre este tema, sobre la gente que sabe de oídas, que de todo entiende un poco y de nada en realidad, y que tanto se prodiga en nuestros saraos culturales; pero de pronto recuerdo este texto de Cadalso, que, escrito hace ya más de dos siglos (1772), me viene que ni de perlas, porque mantiene intacta su vigencia; así que he preferido cederle la palabra, prometiendo, mañana, currármelo un poco más.

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4 comentarios el “LOS ERUDITOS A LA VIOLETA

  1. Javier Hurtado dice:

    Lo peor es que ahora son multitud y salen en TV.

    Un saludo, el opúsculo de Cadlso debería ser de obligada lectura en los colegios y como manual en los medios de comunicación.

    Un saludo

  2. paula dice:

    Ortega y gasset también hablaba de algo así, pero él los llamaba los sabios-ignorantes, me resultó interesantísimo el asunto.
    Muchos besitos tita, tu sobrina Paula!

    • drigutcar dice:

      Hola Paula,
      quizás te refieras a este fragmento del cap. XII, «La barbarie del “especialismo”», de “La rebelión de las masas”, de Ortega.

      «El especialista [científico, técnico, político, etc.] nos sirve para concretar enérgicamente la especie [de hombre-masa] y hacernos ver todo el
      radicalismo de su novedad. Porque antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es “un hombre de ciencia” y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio».

      Besos

  3. rosa dice:

    Conozco a unos pocos de esos, que pedantes por favor

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