OTRA MALA TRADUCCIÓN

Leo “Angustia”, una novelita corta de Stefan Zweig, en un volumen de la editorial Alba minus, publicado en septiembre de 2011, titulado “Sueños olvidados y otros relatos”.
La traducción, a cargo de Genoneva Dieterich, me parece pésima, y, a ratos, ininteligible, por lo que su lectura no me produce placer sino sobresalto, como si fuese en un coche muy bueno por una carretera en mal estado.
Sirva, a título de ejemplo (aunque podría haber seleccionado cualquier otro), el siguiente párrafo:

“Hasta ahora había vivido en una animada vida social, en la compañía ruidosa, locuaz de los círculos adinerados, y sólo para ella, en el fondo, pero ahora, encerrada desde hacía una semana en la prisión de su propio hogar, no notaba ninguna pérdida en renunciar a ella, sino sólo repugnancia ante esa actividad inane de los ociosos, e involuntariamente medía por este primer sentimiento fuerte que le era dado, la superficialidad de sus antiguas inclinaciones y la inmensa falta de amor eficaz.” (pág. 123)

Harta ya, me pongo a buscar en mis estanterías, porque me suena que tengo otra versión, y me topo con un volumen de la editorial Juventud, 2004, en el que se publica esta misma novelita, con el título de “Miedo”, junto con otra, “Los ojos del hermano eterno”. Las cotejo. Pero justo el párrafo anterior no aparece, porque esta es una versión reducida, aunque de eso no se advierte al lector en ningún sitio; y, además, tampoco encuentro por ninguna parte el nombre del traductor.

O sea, de Guatemala a Guatepeor.

MEDICINA ALTERNATIVA

Cada vez conozco a más gente que, para curar sus dolencias, recurre a la medicina alternativa, homeopatía, acupuntura, etc…, e incluso, se niega a vacunar a sus hijos. Y cuando les duele la cabeza o se sienten griposos, se van a su médico sanador, charlan con él, le cuentan sus síntomas y sus problemas, porque el cuerpo es un todo, y hay que ir a la raíz de la enfermedad, y después se vuelven a casa con unas píldoras y 100 ó 200 Euros menos en el bolsillo.
Por supuesto, que cada uno es muy libre de intentar curarse como prefiera, y de gastarse su dinero como mejor le venga en gana.
En cualquier caso, nada de esto importa si lo que tienes es un simple resfriado.
Pero, ¿y si se trata de algo más grave?
En octubre de 2003, a Steve Jobs, el presidente de Apple, se le detectó un cáncer de páncreas denominado “carcinoma de los islotes pancreáticos”, que, al parecer, no es de los más agresivos. Pero él, en vez de recurrir a la medicina convencional, se dedicó a seguir dietas vegetarianas, tomar hierbas medicinales, ponerse agujas, buscar tratamientos por Internet, y consultar videntes. Y cuando, por fin, al cabo de los nueve meses, se decidió a recurrir a la cirugía, resultó que a esas alturas ya había perdido un tiempo precioso.
“Dadas las circunstancias parece evidente que la elección de la medicina alternativa por parte de Steve Jobs le condujo innecesariamente a una muerte temprana. Steve Jobs sucumbió a la enfermedad más rápidamente por su negativa a usar la medicina convencional. Si el cáncer de Steve Jobs hubiese sido retirado quirúrgicamente poco después de su diagnóstico, él podría haber sobrevivido sin efectos secundarios. Steve Jobs tenía unos tumores neuroendocrinos relativamente poco severos, comparados con el muy agresivo adenocarcinoma que tienen el 95% de los pacientes de cáncer de páncreas. En mi serie de pacientes para muchos subtipos de este cáncer la tasa de supervivencia durante más de una década fue del 100%.”
Estas son las declaraciones del Dr. Ramzi Amir, especialista en este tipo de cáncer.
Steve murió el 5 de octubre de 2011.

Y AL RESTO QUE LE DEN

Jesús Ferrero andaba hoy firmando en la feria del Libro de Madrid, y, por lo que cuenta en Facebook, no es que se haya hartado de vender precisamente; porque estamos a final de mes, y mucha gente no tiene “ni para pasta de dientes”; y “los que ni siquiera tienen esperanza de cobrar no están para gastar dinero en pesadillas ajenas a su propia pesadilla”. Aparte de esto, dice que “las estrellas mediáticas reinan en la Feria”.
Supongo que es como aquí en Sevilla, donde se formaron grandes colas para obtener la firma de Almudena Grandes, o Eduardo Galeano, al que, por cierto, hoy por la mañana ha entrevistado Monserrat Domínguez en la Ser, y por la tarde, Jesús Vigorra, en diferido, en no sé qué programa de Canal Sur.
Por lo que se ve, las editoriales se encargan de promocionar a sus valores más seguros, los mismos de siempre, los que no necesitan promoción, y al resto los abandonan a su suerte, y se tienen que buscar la vida, gestionándose ellos mismos las presentaciones de sus libros, y pagando los gastos de su propio bolsillo.
Y el resultado de esta política es un panorama literario gris, y desoladoramente aburrido.

HUELGA

La mayoría de mis alumnos hizo huelga el 22, así que el comentario que les pongo en plan (copio su forma de hablar) Examen Final, es un editorial de El País titulado “Aulas en pie de guerra”, en el que, acorde con la línea editorial de este periódico, se denuncian los recortes en educación, pero dando una de cal y otra de arena, e intentando no contrariar a nadie demasiado.
Así, tras afirmar que “La huelga (…) es una clara señal de la frustración que están generando los recortes presupuestarios en el sector”, continúa en otro párrafo diciendo que “No cabe duda de que hay cierta sobreactuación en la afirmación de que los recortes que están acometiendo las Administraciones suponen el desmantelamiento de la educación pública, pero es innegable que estos van a tener efectos preocupantes”. Y entre estos efectos preocupantes están, por ejemplo, la reducción del número de guarderías, la subida de las tasas universitarias y el despido de miles de profesores.
Espero que esta vez, a diferencia de otras, a mis alumnos, por conocer el tema de primerísima mano, les haya resultado fácil el comentario, y su pluma haya volado incisiva por el papel.
Me ayuda a vigilar el examen Rosa, una joven compañera interina, que es el primer año que trabaja, y que a veces me expresa su temor de que sea el último. Yo no quiero volver a las clases particulares ni a tener que vivir de mis padres. Le doy el examen para que se lo lea, segura de que ella sí hubiera sacado un 10 en el comentario.

FELIZ

Hoy, a la salida del Instituto, me encuentro con Jesús, antiguo amigo, director de banco prejubilado, y forofo del deporte. Me habrá visto en baja forma, porque lo primero que ha hecho es preguntarme si hago deporte. Y cuando le contesto que no, me echa una pequeña reprimenda, y me asegura que el ejercicio físico es una fuente de felicidad. Después me cuenta que acaba de llegar de un crucero con su mujer por las islas del Egeo, y que viene con las pilas supercargadas. Le digo que nada a contracorriente, porque, cuando los que mandan están empeñados en meternos miedo, él va a lo suyo, y se dedica a ser feliz, y a lucir una sonrisa de oreja a oreja. En contra de los agoreros, lo bueno también se pega, y yo vuelvo a casa contenta, pensando que, por negros que pinten los tiempos, lo último que estoy dispuesta a que me arrebaten es la alegría de vivir y el buen humor.

UNA CONVERSACIÓN

Hoy como con un grupo de alumnas de 2º de Bachillerato, Irina, Reyes, Noemí y Mª Luisa, y son tan jóvenes, dieciocho recién cumplidos, que tienen que sacar el denei para pedir una cerveza; y sentadas al sol, vamos divagando de un tema en otro, hasta que, para variar, acabamos hablando del amor. ¿Qué es para usted estar enamorada? Noemí es de las de casarse y tener hijos. Mª Luisa, en cambio, dice que ella se aburriría siempre con el mismo hombre, y que no siente especiales deseos de ser madre. Ella quiere estudiar medicina, y como, a pesar de sus altas calificaciones, probablemente aquí no obtenga nota, lo más seguro es que se tenga que ir fuera, puede que a Barcelona. Lo malo es que tengo que saber catalán. ¡Bah! Tú eres lista y lo aprendes en un santiamén. Pero si te vas no vuelves, esta ciudad es asfixiante. Sí, eso dice mi madre. Irina también es muy independiente y quiere estudiar psicología. Noemí y Reyes, las dos tienen novio, pero la verdad es que con quien mejor se lo pasan es con sus amigas. Ahora tienen mucho que estudiar. La selectividad. El futuro a la vuelta de la esquina. Este verano harán un viaje con InterRail. Yo también me fui de jovencita. Se lo conté una vez y se acuerdan mejor que yo de todos los detalles. Sí, que yendo usted en el tren se encontró con su hermana que se había escapado con su novio. A nosotras no nos pasan esas cosas. Nosotras es que llevamos una vida muy aburrida. Todas las vidas son aburridas. Lo que pasa es que al contarlas se enfocan retazos que brillan con especial intensidad. Y pienso en Flaubert, y en cómo consiguió hacernos sentir el aburrimiento de la Bovary. Nosotras, en cambio, nos regimos por el reloj. Ya ha pasado una hora, y nos tenemos que marchar. Ellas tienen mucho que estudiar. Y yo sigo con mi vida corriente y moliente, pero digna de ser contada también. Y nada más llegar, me pongo a redactar estas líneas.

ORIGINAL

¡Qué difícil es ser original a estas alturas, cuando me invade el mismo sentimiento de perplejidad e impotencia que a la mayoría, me siento víctima propiciatoria como la mayoría, y estoy tan cabreada como la mayoría! Cuando no se me ocurre ni una sola línea que no sea eco de algo ya leído o escuchado en los últimos días; que si no hay derecho a que los platos rotos los tengamos que pagar siempre los mismos; que si Bankia y el cinismo de la clase política; que si las indemnizaciones millonarias y el dinero para Rato; que si el fin del estado del bienestar; y es que la palabra “crisis” se nos ha ido colando por todos los poros de nuestro discurso, y se ha convertido en un mantra repetido a todas horas, que lejos de tranquilizarnos, nos altera y nos hunde en un negro pesimismo que borra los contornos, nos iguala, y convierte en ingenua y superflua cualquier ansia de originalidad.