FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA

Hay quien dice que a la Feria del Libro de Sevilla habría que cambiarla de ubicación, y, por lo majestuoso del marco, trasladarla a la Plaza de España. Pero a mí me gusta donde está, en pleno centro. Por una vez los libros dando vida a la ciudad.
Yo recuerdo las primeras Ferias del Libro de mi juventud, donde conocí a escritores como Vázquez Montalbán, que escribía en Triunfo y al que tenía mitificado, y me compré mis primeros libros de poesía, y por las que se paseaba mi amigo Josele Amores, disfrazado de dandi, con un sombrero de copa en la cabeza.
El caso es que este jueves, fiel a lo que ya para nosotras se ha convertido casi en rito, me fui a la inauguración con mi amiga Reyes, y nada más llegar nos encontramos con Rafael de Cózar, que se iba para el pregón de Juan Eslava.
Nosotras, sin embargo, recalamos en la caseta de Paréntesis, la editorial donde Reyes publicó el año pasado su novela “Sin noticias de Acuario”, y donde Enrique Baltanás firmaba ejemplares la suya, “A punto de dejarlo”; y allí lo encontramos, sentado detrás del mostrador, enfundado en una sobria chaqueta, a la espera de la llegada de posibles clientes-lectores.
A Enrique lo conozco desde mis tiempos de Facultad, éramos compañeros.
—Que no, que no te lo compres, que te he prometido que te lo iba a regalar.
Y tuvimos un pequeño forcejeo dialéctico.
Al final, se lo compré, claro, y estoy deseando tener un ratito para leerlo de un tirón, porque Enrique, como también es poeta, maneja la lengua con soltura y precisión, y esto se nota y se agradece.
Este año hay menos casetas, y además han quitado el bar, que solía estar muy animado, y la Carpa, centro neurálgico de la Feria, donde a cualquier hora podías encontrar cualquier actividad interesante, y donde el año pasado tuve oportunidad de escuchar a Javier Marías. Puta crisis.
Y como además hacía un calor de castigo, la gente andaba como desangelada, deseando encontrar cualquier sitio con aire acondicionado donde refugiarse.
Así que Reyes y yo, asfixiadas y sedientas también, nos sentamos en La Internacional a beber cerveza con un grupo de amigos, y por lo temprano de la hora, teníamos la impresión de encontrarnos en un pub inglés.
Y hoy, si la autoridad y el tiempo no lo impiden, volveré a ir. A las 7, en la Pérgola, se celebra un homenaje a Hipólito G. Navarro, Poli, que no me quiero perder.

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Un comentario el “FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA

  1. drigutcar dice:

    José Manuel Amores García. Hola Carmen,me alegra tener noticias tuyas.La Feria del Libro a la que haces mención es la de 1.971 ó,la de 1972.El nombre la la librería era Atenea y, “La que más se menea”,el apellido. Vendíamos en la Facultad, Cineclub y a los amigos;en la feria,a nuestra caseta,llevé una escultura de mujer ( de yeso),adornada con unas flores grandes de papel de vistosos colores y,rematada con el sombrero de chistera.Lo tomaba cuando llegaba un cliente y me lo ponía.En alguna parte,creo ,conservo aún una fotografía. Encantado de vernos y tomar unas cervezas,iremos,en familia,el martes sobre las siete,al caer la tarde.Siempre les compramos un libro a cada hijo.Un fuerte abrazo .

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