MARILYN

La encontraron, hoy hace 50 años, sin vida en una habitación de hotel, en ademán de ir a coger el teléfono (llamaba a Dios, dice Ernesto Cardenal en un poema), y todavía las circunstancias de su muerte siguen siendo un enigma, y se especula sobre si fue suicidio, accidente por ingesta excesiva de sedantes y barbitúricos, o asesinato, un complot político de altos vuelos para eliminar a una testigo incómoda.
Donald Spotto, en su exhaustiva y documentada biografía de la actriz, afirma que de suicidio nada, ni de crimen tampoco, que fue una muerte accidental debida a una negligencia médica, que le sobrevino en plena madurez, y en un momento álgido de su carrera artística.
A quien tenga ganas de leer un tocho de casi mil páginas, le recomiendo la espléndida novela «Blonde», de Joyce Carol Oates, que crea el personaje desde dentro, mostrándonos cómo Norma Jane, poco a poco, a través de los personajes a los que da vida, la Rose de «Niágara», la Lorelei Lee de «Los caballeros las prefieren rubias», la Cherie de «Bus Stop», o la Sugar Kane de «Con faldas y a lo loco», va construyendo su identidad y transformándose en Marilyn, un personaje dentro del cual se siente cada vez más incómoda, y que acabará por devorarla.
Esa joven de belleza deslumbrante y rotundo atractivo sexual, inteligente, insegura, caprichosa, genial, camaleónica, drogadicta, necesitaba, tanto como respirar, gustar y ser querida. Los hombres que pasaron a su lado, por su cama. Aquellos a los que dejó indiferentes, Sir Lawrence Olivier, Tony Curtis, que declaró después del rodaje de «Con faldas y a lo loco» que “besar a Marilyn era peor que besar a Hitler”, aunque cuarenta años después se desdijera de esta afirmación.
«Blonde» no es una biografía, advierte la autora, que, con respecto a su muerte, se inclina por la tesis de la conspiración y el asesinato, del “francotirador”, contratado por la CIA, que le hunde una aguja de quince centímetros en el corazón.
Y como la verdad nunca se sabrá, el misterio seguirá agrandando su leyenda.

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Un comentario el “MARILYN

  1. drigutcar dice:

    Carmen Jiménez

    Eternamente joven, eterna y clásica Marilyn… Una víctima del patriarcado de la industria hollywoodense, del poder político y del machismo más feroz en una época muy dura para las mujeres. Una presencia y una actriz, llenas de magnetismo y talento. Cincuenta años de su muerte y sigue más viva que nunca…

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