BOARDERS

Yo pensaba que los que tienen la manía de comprar y acumular cualquier cosa, muebles viejos, libros, zapatos, juguetes, sin decidirse a tirar nada, convirtiendo sus casas en auténticos vertederos, padecían el síndrome de Diógenes; o el de “los hermanos Collier”, nombre que hace alusión a los hermanos Homer y Langley, cuyos cuerpos, en 1947, aparecieron en su mansión de la Quinta Avenida literalmente sepultados por toneladas de basura, entre la que se encontraron centenares de discos, libros y periódicos, máquinas de rayos X, varios coches y diez pianos de cola; hechos que Doctorov fabula en su estupenda novela, “Homer y Langley”.
Ahora me entero, sin embargo, que los Homer y Langley de nuestra época se llaman “boarders”, y que su número está creciendo debido al uso de plataformas virtuales como Amazon o eBay, que constituyen un inmenso escaparate que llega a cualquier rincón del mundo, y donde comprar se convierte en algo tan fácil como apretar un botón y rellenar los datos de la tarjeta de crédito, sin testigos que coarten la pulsión consumista del comprador.
A todo esto, yo no sé cómo se llama mi síndrome, que es justamente el contrario, el del malestar que me produce el abigarramiento de objetos, y el deseo que me acomete de tanto en tanto de desprenderme de todas las cosas superfluas que llenan mi vida y que me estresan, y de quedarme solo con lo necesario; aunque justamente ahí está la madre del cordero, porque me cuesta trabajo distinguir entre lo que es y no es accesorio, y más de una vez me ha ocurrido, que nada más tirar algo, una vieja colección de revistas, por ejemplo, ya he empezado a echarlo de menos.
Al fin y al cabo, ya lo dijo Shakespeare, por boca del rey Lear: “No concedáis a la naturaleza más de lo que ella exige, y la vida del hombre será de tan bajo valor como la de las bestias”.

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2 comentarios el “BOARDERS

  1. Robinson de Mantua dice:

    La historia de Homer y Langley es muy recomendable, casi más que la novela de Doctorow (a quien admiro muy mucho, pero no tanto en esta ocasión). Se les llama, sin embargo, “Hoarders” y todos llevamos uno dentro (junto a otro montón de cosas bien desechables). Enhorabuena por su blog.

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