DOS CLÁSICOS

Qué bello es vivir

Hay dos clásicos que no fallan por estas fechas: “Canción de Navidad”, de Dickens, y “Qué bello es vivir”, de Frank Capra.
A Scrooge, el avaro de “Canción de Navidad”, el fantasma del futuro le muestra cómo será su vida si sigue por ese camino, y tiene una terrorífica visión de él mismo como un viejo al que nadie quiere y que muere en la misma soledad en que ha vivido; y gracias a esta visión puede rectificar y cambiar de conducta, y llega a ser una persona feliz, querida y respetada por todos.
Por el contrario, George Bailey, el protagonista de “¡Qué bello es vivir!”, es bueno y bondadoso, y, pese a la enemistad del señor Potter, que lo intenta corromper y destruir, ha dedicado su vida a ayudar a la gente. Hasta que un día, precisamente el de Navidad, Bailey se encuentra en serios apuros, están a punto de acusarlo de desfalco, y él, desesperado se dirige a un puente con la intención de acabar con su vida; menos mal que aparece Clarence, un ángel de segunda, que aún no ha conseguido sus alas, que impide que lo haga, y de paso, para que se convenza de cuánta falta hace en este mundo, le permite contemplar cómo hubiera sido la vida de muchos de los suyos sin él: su hermano Harry se hubiera ahogado de pequeño porque él no habría estado allí para salvarlo; su mujer, al no haberlo conocido seguiría soltera; sus hijos no existirían; y sus vecinos, que han podido construir sus casas gracias a sus empréstitos, vivirían en miserables barracones en una ciudad cuyo dueño sería Potter. Cuando sale de esta terrible pesadilla, Bailey llega a su casa, exultante por sentirse vivo, y se encuentra con que su problema se ha solucionado gracias a que toda la ciudad se ha movilizado para ayudarlo. Después de este final feliz, el espectador respira aliviado, y piensa, con la alegre ingenuidad de un crío pequeño, en la rabieta que habrá cogido Potter por no haberse podido salir con la suya.
Pero en cuanto dejamos la pantalla, volvemos a toparnos sin sorpresa con la realidad, que, desgraciadamente, es muy distinta.
Porque lo cierto es que año tras año los Potter de este mundo se siguen saliendo con lo suya, y cada vez con medios más sofisticados se cargan gobiernos y países, y exigen quedarse con escuelas, autopistas, hospitales y viviendas, sin que les importe lo más mínimo el sufrimiento de la gente; si se mueren, qué más da, así disminuirá el exceso de población, como hubiera dicho Scrooge.
Y hoy más que nunca nos haría falta el genio de un Dickens que denunciara tanto atropello, y que acertara a contar con tino y sensibilidad la tragedia social que en estos momentos nos abate.

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4 comentarios el “DOS CLÁSICOS

  1. Totalmente de acuerdo. Y s una lástima dejar de ser ingenuos, pero la realidad nos pega cada segundo en la cara
    Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

  2. Me ha hecho mucha gracia la parte que dice “su mujer, al no haberlo conocido, se hubiese quedado soltera”… como si eso fuese una desgracia…

    Muy buena entrada, como siempre… y muy buen paralelismo con la realidad que nos rodea… 🙂

  3. rosa dice:

    Jaja, en el contexto de la peli se plantea como una desgracia la solteria, pero hoy en día, visto lo visto, seguro que el director se lo habría pensado dos veces. ¡No se está poco bien solterita y a tus anchitas!

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