EL VIOLÍN DE GRETE

La familia Samsa, una vez que Gregorio, el hijo que era su soporte económico, se ha convertido de la noche a la mañana en un repelente insecto, no tiene más remedio que buscar nuevos medios de subsistencia, por lo que, aparte de que todos sus miembros se tienen que poner a trabajar, subalquila una de las habitaciones de su casa a tres huéspedes, bastante antipáticos por cierto. Y estos, un día en que Grete, la hermana, está tocando el violín en la cocina, ruegan al padre que venga a la sala de estar donde sería más cómodo y agradable escucharla; pero pronto se cansan y empiezan a denotar impaciencia; aunque Gregorio, que, también atraído por la música, se ha atrevido a acercarse e incluso a asomar la cabeza, está encantado, ¡qué bien tocaba la hermana!,(…) ¿Si sería una fiera que la música tanto le impresionaba?
A propósito de este pasaje, en su curso sobre La metamorfosis, dice Nabokov lo siguiente: «Sin el menor deseo de polemizar con los amantes de la música, quiero señalar que la música, tomada en sentido general, tal como es percibida por sus consumidores, pertenece a una forma más primitiva y animal en la escala de las artes que la literatura o la pintura. Hablo de la música considerada globalmente, no como creación, imaginación y composición, aspectos en los que desde luego rivaliza con la literatura o la pintura, sino según el efecto que produce en el oyente medio. Un gran compositor, un gran escritor, un gran pintor, son hermanos. Pero creo que el impacto que la música produce de manera general y primitiva en el oyente es de calidad más modesta que el de un libro medio o un cuadro medio. Pienso sobre todo en la influencia sedante, apaciguadora, que la música ejerce en algunas personas, a través de la radio o de los discos.
En el relato de Kafka se trata solo de una chica rascando lastimosamente su violín, que en este pasaje equivale a la música estereotipada o radiofónica de hoy día. Lo que acabo de decir corresponde a las ideas de Kafka sobre la música en general, que tiene una capacidad embobadora, paralizadora, animalizadora. Debemos tener presente esta concepción a la hora de interpretar una importante frase, mal comprendida por algunos traductores. Literalmente se lee: ¿Era él un animal, para que le afectase tanto la música? Es decir, en su forma humana le había gustado poco; pero ahora, en su condición de escarabajo, sucumbe: Le parecía como si ante él se abriese el camino hacia el alimento desconocido y anhelado.

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