SI YO FUERA ALICE MUNRO

De pronto me acuerdo de los amigos de mi infancia, no de los de Sevilla, sino de los que me echaba en el pueblo de mi abuela, cuando me llevaban a pasar allí algunos días; de Elena, que se casó pronto y se ajó pronto también, y que siempre me decía qué envidia de que estudias; de Lorenzo, que padecía de ataques epilépticos y que murió joven; y de Toño, tan callado y tan buen pintor, y que también hace tiempo que murió. Para ellos yo era la niña de la capital, la novedad que de vez en cuando irrumpía como un pequeño vendaval en sus vidas; y pienso que si yo fuera Alice Munro ya habría sabido recuperar aquellas tardes en las que nos pasábamos las horas jugando juntos frente a la tapia del sombrío convento, inventando futuros, hasta que veíamos aparecer a lo lejos una diminuta figura vestida de negro, que hacía caso omiso de mis protestas y mis súplicas para quedarme un rato más, llamándome porque ya era hora de recogerse; y así un día tras otro; y de ese tiempo eterno lo único que hoy queda en pie es el convento.

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2 comentarios el “SI YO FUERA ALICE MUNRO

  1. Concha dice:

    Maravillosa tu entrada. El año pasado conocí a Alice Munro a través de algunos de sus relatos y coincido contigo, escribiría mejor que bien sobre aquellos días cotidianos.

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