EL ABRIGO

el_capote

Sigo con Gogol.
¿Quién no conoce su famoso relato «El abrigo», (o en otras traducciones, «El capote»)?
Akaki Akakievich es un funcionario ejemplar, que diríase nacido para hacer lo que hace, copiar con esmero documentos oficiales, si bien en la oficina todos se ríen de él, y es objeto de las burlas y de las chanzas de sus compañeros. Y para qué hablar de su aspecto físico. Es un desastre. Siempre desaliñado, y con un abrigo que no admite ni un remiendo más, porque se desbarata. Así que tras muchas cavilaciones y economías, el pobre hombre se decide a hacerse uno nuevo, y con él parece que aumenta un poco su respetabilidad. Todos ahora le dan sus felicitaciones y parabienes. Pero le dura poco su gozo, y la posesión del abrigo supone el comienzo de todas sus desgracias. El mismo día que lo estrena, por la noche, de vuelta a su casa después de una celebración a la que lo ha invitado un compañero, se lo roban, y a causa del disgusto, y del frío que ha cogido andando por la noche helada de San Petersburgo, Akakievich se pone malo y se muere. Después, se cuenta que su fantasma va por ahí, quitándole el abrigo a los peterburgueses.
«El abrigo» es, entre otras cosas, el retrato feroz de una sociedad momificada, presa de sus esquemas, donde no queda resquicio para la compasión, la piedad o la ternura.
En 2002, el realizador Alberto Rodríguez dirigió «El traje», una película en la que a Patricio, un joven negro que trabaja en Sevilla, en una gasolinera, otro joven negro, un futbolista forrado, le regala un traje como pago por haberle cambiado una rueda. Patricio, al que el traje le queda como un guante, se lo planta. Y a partir de ahí, su vida se convierte en una pesadilla.
Salvando las distancias, ambas historias se parecen en la sátira y en el humor; su trama va más allá del hecho anecdótico que las sustenta, y esas prendas, el abrigo, o el traje, se convierten en símbolo del imposible ascenso social de sus protagonistas, cuyo destino se tuerce desde el momento mismo en que se atreven a ponérselas.

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2 comentarios el “EL ABRIGO

  1. Carmen Prieto dice:

    No conocía a Gogol,y ahora estoy deseando leer “El abrigo ” y ver la película de Alberto Rodríguez.Muchas gracias;un placer seguir tu blog.

  2. drigutcar dice:

    Gracias a ti. Un abrazo.

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