LA EDAD DE LA INOCENCIA

LA EDAD DE LA INOCENCIA

Edith Wharton, en “La edad de la inocencia”, nos pinta el Nueva York de 1870, una ciudad gobernada por un puñado de familias, para las que cualquier tipo de cambio, por leve que sea, supone un terremoto; como, por ejemplo, la llegada de la atractiva y europeizada condesa Olenska, que ha osado dejar a su marido, y que concita tanto rechazo entre sus propios familiares, como consenso entre los caballeros, algunos de los cuales la cortejan.
Uno de ellos, Beaufort, se desplaza a verla hasta una residencia campestre, en Skuytercliff, donde ella está pasando unas breves vacaciones; pero al encontrarse allí con Newland Archer improvisa una excusa, diciéndole que ha encontrado una “casita perfecta” para ella:
«—Si el invento ese de hablar por un alambre estuviera un poco más perfeccionado, podría habérselo contado desde la ciudad, y ahora estaría asándome los dedos de los pies en el club en vez de andar pateando nieve detrás de usted –gruñó, ocultando la irritación real bajo la fingida.
Aprovechando la ocasión, Madame Olenska desvió la conversación hacia la fantástica posibilidad de que un día pudiera realmente hablarse de calle a calle, o incluso -¡increíble sueño!- de ciudad a ciudad. Eso llevó a los tres a hacer alusión a Edgar Allan Poe y a Julio Verne, y a los tópicos que asoman con naturalidad a los labios de las personas más inteligentes cuando hablan contra el tiempo y discuten un nuevo invento en el que creer demasiado pronto parecería ingenuo; y la cuestión del teléfono les llevó, sanos y salvos, de vuelta a la gran casa.»
Más adelante, esperando a Madame Olenska en la estación, Archer «recordó que había gente que pensaba que algún día pasaría bajo el Hudson un túnel por el que los trenes de línea de Pennsylvania llegarían directamente a Nueva York. Pertenecían a la hermandad de visionarios que igualmente predecían la construcción de barcos capaces de cruzar el Atlántico en cinco días, la invención de la máquina voladora, la luz eléctrica, la comunicación telefónica sin hilos y otras maravillas propias de las Mil y una noches
Pero, a punto de consumarse el romance incipiente entre Archer y la condesa Olenska, esta, de repente, se vuelve a Paris.
Aquí la historia avanza treinta años.
Archer, por supuesto, no la siguió, y ahora es un respetable viudo con tres hijos ya mayores.
Uno de ellos, Dallas, lo llama por teléfono, para proponerle un viaje a Paris.
«Dallas parecía estar hablando en la misma habitación; la voz era tan cercana y natural como si estuviera repantingado en su sillón favorito junto al fuego. Era algo de lo que Archer normalmente no se habría extrañado, pues las conferencias de larga distancia eran ya tan comunes como la luz eléctrica y los viajes de cinco días a través del Atlántico. Pero la risa le sorprendió; seguía pareciendo maravilloso que, a través de tantas millas de país –bosques, ríos, montañas, praderas, ruidosas ciudades y millones de personas afanosas e indiferentes-, la risa de Dallas pudiera decir: “Naturalmente, pase lo que pase, tengo que estar de vuelta el día 1, porque el 5 me caso con Fanny Beaufort”.»
Tantos inventos, no obstante, no han servido para acercar, en todos estos años, a Archer y a Madame Olenska.
Aunque al final resulta que todo el mundo, hasta su hijo, conocía su vieja historia de amor.
Y, ya en Paris, cuando Dallas concierta una cita con ella, como pariente cercana y vieja conocida de la familia, Archer, en vez de acudir, prefiere quedarse sentado en un banco mirando hacia sus ventanas.
«“Para mí es más real que si subiera”, se oyó de pronto decir.»
Y cuando, un instante después, un criado baja el toldo y cierra las persianas, «como si fuera la señal que esperaba, Newland Archer se levantó despacio y caminó de regreso a su hotel.»

Anuncios

2 comentarios el “LA EDAD DE LA INOCENCIA

  1. Jmr dice:

    Es una de las mejores películas que haya visto jamás, y un libro sin lugar a dudas pendiente.

  2. drigutcar dice:

    La novela también es muy buena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s