AVERÍA

A una amiga mía el viernes pasado le pusieron una multa y, acto seguido, se le averió el coche, como consecuencia de lo cual no llegó a tiempo a una reunión.
Fue un día de locos —me dice; tenía que ser viernes y trece.
Me quedé extrañada, porque pensaba que la superstición se refería solo al martes y trece pero, por lo visto, no; también la han hecho extensiva al viernes.
Ahora bien, que conste que cualquier día de la semana es bueno para que tu coche decida dejar de funcionar.
Sin ir más lejos, hoy por la mañana iba yo tan tranquila en el mío cuando, de pronto, se han puesto a parpadear como locas todas las luces del cuadro de mando, y un imperioso stop, al que así, en ese mismo instante, no podía obedecer, porque había de dirigirme al taller más cercano, ha aparecido en la pantalla.
Pero, como castigo por mi insumisión, un agudo pitido, al que no había forma humana de silenciar, me ha ido rompiendo el tímpano todo el rato hasta que por fin he podido pararme.
Era la voz de la conciencia.

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