CUATRO BODAS Y UN FUNERAL

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En esta película, de deliciosa comedia de los 90 la califican, los protagonistas se pasan el día corriendo de un lado para otro, de boda en boda, y de celebración en celebración. Al final, no hay ni uno que no acabe encontrando a su media naranja y pasando por el altar. Después vienen los niños, las infidelidades y las separaciones, a lo que se alude de pasada, solo para hacer reír y en aras del mejor desenvolvimiento de la trama.
En medio de tanto embrollo simpático, uno de la pandilla cae fulminado justamente en medio de una de dichas celebraciones y, en su funeral, su pareja gay, para expresar su inexpresable dolor por la pérdida recurre a las palabras de W.H. Auden, recitando su Funeral Blues. No había más remedio que recurrir a la muerte para hablar del amor más profundo.

VEJEZ

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Primavera. Verano. Otoño. Invierno. Las cuatro estaciones del año. Las cuatro estaciones de la vida. Valle. Las sonatas. Las memorias del Marqués de Bradomín.
Sobremesa con unos amigos.
La mayoría tienen padres mayores, con achaques físicos, enfermedades, o demencia senil. En cambio, otros, ya hace tiempo que los perdimos.
Divagamos sobre la tercera edad, sobre el sentido utilitarista de nuestra sociedad, que arrumba a los viejos en los asilos, como fardos, muebles inútiles u objetos inservibles. En el asilo pierden sus raíces. El asilo es la muerte.
A mí no me gustaría acabar en un asilo.
Ni a mí tampoco.
De pronto, alguien saca a colación estos versos de W.H.Auden, que resumen, ¡y cómo ¡, lo que hablamos.

ASILO DE ANCIANOS

Todos poseen un límite: cada uno
tiene un matiz de daño muy distinto. La élite
es capaz de arreglarse por sí misma,
caminar apoyada en un bastón,
leer completo un libro, interpretar
movimientos de fáciles sonatas.
(Pero acaso la libertad carnal
es el veneno del espíritu:
conscientes de lo que ha sucedido y el porqué
abominan su tristeza sin lágrimas.)
Luego vienen los de silla de ruedas, el promedio
que soporta la tele
y guiado por amables terapeutas
canta en comunidad.
Después los solitarios que musitan
palabras en el limbo, y al final
los que ya son del todo incompetentes
y como una parodia de las plantas
(ellas pueden sudar sin ensuciarse).
No obstante, hay algo que los une:
todos aparecieron cuando el mundo,
a pesar de sus males,
era más habitable y más vistoso
y los viejos tenían auditorio
y un lugar en la tierra.
(El niño reprendido por su madre
podía refugiarse con la abuela para ser consolado
y escuchar algún cuento.)
Hoy ya todos sabemos qué esperar,
mas su generación es la primera
que se ha desvanecido de este modo:
No en casa sino asignada a un pabellón, arrojada
como se arrumban fardos indeseables.

Mientras voy en el Metro para estar
media hora con una del asilo,
recuerdo quién fue ella en su esplendor.
Entonces visitarla era un orgullo
y no una caridad.
¿Seré tan frío como para esperar
un somnífero rápido, indoloro;
o bien para rogar, como ella ruega,
que Dios o la naturaleza precipiten
su función terrenal?
1970

Versión de José Emilio Pacheco

TONINO GUERRA

El 21 de marzo de este año moría en su localidad natal de Santarcangelo, recién cumplidos los 92, Tonino Guerra, artista multifacético, escritor, poeta y guionista de películas tan afamadas como “Amarcord”, de Federico Fellini, “La noche” de Michelangelo Antonioni, o “Paisaje en la niebla”, de Theo Angelopoulos.
Este bellísimo poema sobre la muerte, traducido por Juan Vicente Piqueras, pertenece a su libro “La miel”.

CANTO 32
Hará unos veinte días puse una rosa en un vaso
encima de la mesita que hay junto a la ventana.
Cuando vi que los pétalos se habían marchitado
y que estaban a punto de caer
me senté frente al vaso
a ver morir la rosa.
Estuve un día y una noche esperando.
El primer pétalo cayó a las nueve de la mañana
y lo hizo en mis manos.
Nunca he estado junto a un lecho de muerte,
ni siquiera cuando murió mi madre.
Yo estaba de pie, lejos, al final de la calle.

MEJOR SOÑAR

Estos son algunos de los titulares de la prensa de ayer:
—Gallardón atribuye el aborto a la violencia estructural contra la mujer.
—El gobierno se prepara para un tajo brutal del 40% en la inversión pública.
—El CIS refleja la peor percepción de la economía desde el inicio de la crisis. El 89% califica la situación de “mala o muy mala”, y el 36% se plantea emigrar.
—La venta de viviendas cae el 30% tras el alza de 2010.
—El consumo se desplomó a la mitad en diciembre.
—El PP roza la mayoría absoluta en Andalucía para las elecciones.
—El sueldo del presidente del BCE aumentó un 7,5% desde el inicio de la crisis.
—Luz verde a la reforma laboral.
—Endesa reclama subir la luz un 20% en dos años.
—Andalucía entre las autonomías con menor crecimiento en 2011.
—Asaja cifra en 518 millones las pérdidas en el campo.

Esto es muy deprimente, no sé qué hacer.
Una opción que ni siquiera me puedo plantear sería aumentar la estadística de los que emigran.
La otra, soñar, como hace W. Szimborska en este poema.

ALABANZA DE LOS SUEÑOS

En sueños
pinto como Vermeer van Delft.

Hablo griego con fluidez
y no solo con los vivos.

Conduzco un coche
que me obedece.

Poseo talento
y escribo grandes poemas.

Oigo voces
no peor que los venerables santos.

Mis dotes pianísticas
os dejarían boquiabiertos.

Revoloteo como es debido,
es decir, por propio impulso.

Me precipito desde el tejado
y sé caer, suave, en el verdor.

No tengo problemas
para respirar bajo el agua.

No puedo quejarme:
he descubierto la Atlántida.

Por suerte sé despertar siempre
antes de morir.

En cuanto una guerra estalla
me vuelvo del otro lado.

Soy hija de mi época
pero no por obligación.

Hace un par de años
vi dos soles.

Y, anteayer, un pingüino.
Con meridiana claridad.

Wislawa Szimborska, de “Paisaje con grano de arena”, Lumen
Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Stawomirski

LA MONTAÑA MÁGICA

Ese sanatorio encantado en la montaña, en Davos, en el que el tiempo se detiene, que contrasta con la vida real, lejos, allá abajo, donde en las últimas páginas del libro se inicia la Gran Guerra, que vino a enterrar definitivamente el mundo que representaban Hans Castorp, Claudia Chauchat, Joachim, Naphta, Settembrini, y el resto de los personajes de la novela, me inspiró hace ya algunos años el siguiente poema.

LA MONTAÑA MÁGICA

La enfermedad
como cálculo
preciso
y justa
medida
de tu cuerpo,
las comidas
de horario
riguroso,
las visitas
y controles
rutinarios
de los médicos,
el tiempo
organizado,
y el ancho
espacio
reducido
al ámbito
preciso
de la habitación
donde el azar
te ha confinado.

SZIMBORSKA

Hace unos años, escribí un poema, mi particular homenaje a W. Szimborska, del que transcribo sus primeros versos:

«Mi poeta preferida
construye mundos asombrosos
con palabras sencillas,
vive en otro país,
y no tiene ni idea
de mi existencia.»

Y cuando en el pasado mes de octubre decidí crear este blog, enseguida tuve claro que su título sería el último verso de «La alegría de escribir», composición suya en la que celebra la libertad del creador cuando crea:

«Nada sucederá si yo no lo ordeno.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.

¿Existe, pues, un mundo
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si este es mi deseo?

Alegría de escribir.
Poder de eternizar.
Venganza de una mano mortal.»

De cada cien personas, cien morirán, decía en «Contribución a la estadística», y a ella, puede que por pura coherencia, un cáncer de pulmón se la llevó el pasado miércoles 1 de febrero, a los 88 años.

«Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.»

Son los últimos versos de «Una del montón», en los que se define como un ser nacido para el asombro; y en su discurso de recepción del Nobel afirmaba que la poesía nace del perpetuo asombro (palabra que esconde una trampa lógica, puesto que cómo asombrarse de un mundo que nunca es obvio ni predecible), y de un decirse “no sé” ante la realidad, lo que garantiza a los poetas trabajo para siempre.
Y no le pide a Dios, como Rafael Cansino-Asséns, que la proteja de la belleza porque “hay demasiada belleza en el mundo”, sino que convive humildemente con ella, con las colinas, con las hierbas, las flores, las rocas, las nubes, los senderos, la noche, las gaviotas, el cielo, las ramas de los cerezos, el sueño, el silencio, las plantas y sus nombres, las estrellas, en un incesante diálogo lleno de interrogaciones.
Ahora ya no está, ni verá más el mundo ni escribirá más, y yo me temo que no la podré conocer nunca, porque no sé dónde encontrarla, ni tengo idea de la naturaleza de esa no-existencia en la que acaba de ingresar.
Así que el único consuelo que me queda es la suprema libertad de coger cualquiera de sus libros y seguir leyéndola.

ASÍ HABLAN

            Así hablan también los poetas. Porque ellos son como los enamorados de todo lo del mundo y también miran y se estremecen mucho antes de hablar. Míranlo  todo y se encantan, y después cierran los ojos y hablan en la fiebre: entonces dicen alguna palabra creadora, y semejantes a Dios en el primer día, de su caos brota la luz. Por esto la palabra del poeta brota con ritmo y luz, con el ritmo luminoso de la belleza: este es el hechizo del verso, único lenguaje verdadero del hombre.

JOAN MARAGALL, Elogio de la palabra